¿Quién paga la tasa de transferencia de un coche?
La pregunta es clara y directa: ¿quién paga la transferencia de un coche? Y la respuesta también: por norma general, es el comprador quien asume este coste. Ahora bien, como en casi todo lo relacionado con compraventas, hay matices. Mucho dependerá de si se trata de una compraventa entre particulares, si se realiza en un concesionario, o incluso si se acuerda lo contrario entre las partes. En este artículo de Autos J del Paso como concesionario de coches de segunda mano en Málaga, te explicamos todo lo que necesitas saber para que no te pille el toro con los costes y papeleos del traspaso de un vehículo.
Además, te daremos las claves para que puedas negociar de forma justa quién paga qué, y te mostraré cómo funcionan las cosas en casos reales.
¿Qué es exactamente la transferencia de un coche?
La transferencia de un coche, también conocida como cambio de titularidad, es el procedimiento legal mediante el cual el vehículo cambia de dueño ante la Dirección General de Tráfico (DGT). Es decir, dejar registrado en Tráfico que tú ya no eres el propietario y que ahora lo es otra persona.
Este trámite no es opcional, y no hacerlo puede meterte en un lío importante. Para el comprador, no tener el coche a su nombre puede acarrear problemas para contratar seguros, pagar impuestos o incluso circular. Para el vendedor, puede implicar seguir recibiendo multas, impuestos o responsabilidades por un coche que ya no es suyo.
El proceso incluye la recopilación de documentación, el pago de impuestos y tasas, y la entrega de los papeles ante la DGT. En resumen: no es solo firmar un contrato y entregar las llaves, hay que cerrar el círculo legalmente.
¿Quién paga la transferencia de un coche?
Por norma general, la transferencia de un coche la paga el comprador, ya que es quien solicita el cambio de titularidad ante la DGT. No obstante, no existe una ley que obligue a una de las partes a asumir este gasto, por lo que puede acordarse libremente entre comprador y vendedor. Lo más habitual es que el comprador pague el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), la tasa de tráfico y, si lo desea, los honorarios de una gestoría. En compras a concesionarios, este coste suele estar incluido en el precio del coche.
Costes asociados al cambio de nombre: impuestos, tasas y gestoría
Cuando hablamos de “pagar la transferencia”, nos referimos en realidad a una serie de gastos legales y administrativos que se deben asumir al cambiar el titular del coche. Estos son los principales:
1. Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP)
Este impuesto se paga a Hacienda de la comunidad autónoma donde reside el comprador. Se calcula sobre el valor fiscal del vehículo según unas tablas oficiales, no sobre el precio de compraventa real. El porcentaje varía, pero suele estar entre el 4% y el 8%.
2. Tasa de tráfico (DGT)
Actualmente está en 55,70 € para turismos. Este pago es obligatorio y se hace directamente a la DGT.
3. Honorarios de gestoría (opcional)
Si decides contratar una gestoría para que te ahorre todo el papeleo, el coste ronda entre 100 € y 150 € dependiendo de la empresa. Es un gasto evitable si haces tú mismo el trámite, pero mucha gente lo prefiere por comodidad o falta de tiempo.
En total, el cambio de nombre de un coche puede costar fácilmente entre 150 € y 400 €, dependiendo del valor del coche, la comunidad autónoma y si se usa gestoría.
Diferencias entre comprar a un particular o en un concesionario
Aquí la película cambia bastante. Veamos:
Compra a particular
En estos casos, lo normal es que el comprador pague todos los gastos de la transferencia. Así lo establecen la mayoría de contratos tipo, y además es una especie de “costumbre del mercado”. Sin embargo, esto no es obligatorio, y puede acordarse lo contrario entre las partes.
Compra en concesionario
En muchos casos, los concesionarios incluyen el cambio de nombre dentro del precio del coche. Esto es especialmente común si compras en empresas que se especializan en coches de segunda mano automáticos o con algún valor añadido.
De todas formas, conviene asegurarse antes de cerrar el trato. Pregunta directamente: “¿Está incluida la transferencia en el precio o va aparte?”
En sitios como los concesionarios de coches de segunda mano, es común que ya venga incluido, pero nunca está de más leer la letra pequeña.
¿Y si el coche es de otra comunidad autónoma?
El tema de las comunidades autónomas complica un poco las cosas, especialmente por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), ya que cada comunidad fija su propio porcentaje.
Además, si compras un coche en otra comunidad, tendrás que presentar el modelo 620 o 621 en la Hacienda correspondiente, lo que puede suponer una pequeña odisea si no conoces el procedimiento.
En la práctica, muchas personas optan por pagar una gestoría en estos casos, para evitar errores o desplazamientos innecesarios. A nivel de DGT, el trámite es el mismo, pero Hacienda puede variar, y por eso conviene estar bien informado antes de comprar fuera de tu región.
¿Qué pasa si no se hace la transferencia correctamente?
Las consecuencias de no realizar la transferencia pueden ser bastante serias. Aquí van algunos ejemplos:
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El vendedor puede seguir recibiendo multas por infracciones cometidas por el nuevo propietario.
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El comprador puede tener problemas para asegurar el coche, ya que muchas aseguradoras exigen ser el titular para emitir pólizas.
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Si hay un accidente, los líos legales pueden ser gordos, porque el coche estará registrado a nombre de una persona distinta a quien lo conduce.
Además, si se pasa el plazo de 30 días desde la firma del contrato sin realizar la transferencia, la DGT puede poner pegas, e incluso no permitirte circular legalmente con el vehículo.
Así que ya sabes: no es un simple trámite administrativo. Es esencial para que todo quede bien atado.
¿Quién debe asumir el pago según la ley?
Legalmente, no hay una norma que obligue al comprador o al vendedor a pagar la transferencia. Es decir, la ley permite que ambas partes lleguen al acuerdo que quieran.
Eso sí, lo más habitual es que:
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El comprador pague el ITP y la tasa de tráfico, porque es él quien solicita el cambio de titularidad.
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El vendedor entregue el coche libre de cargas, sin multas, con ITV al día y sin deudas de impuestos.
Este reparto “tradicional” tiene sentido, pero puede adaptarse según el trato al que lleguen. Por ejemplo, si el precio es muy ajustado, el vendedor puede ofrecer hacerse cargo del traspaso como incentivo.
Cómo negociar este gasto entre comprador y vendedor
Una compraventa de coche es como cualquier otro acuerdo entre personas: todo puede hablarse y pactarse. Aquí algunos consejos para negociar de forma justa:
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Si eres comprador, puedes proponer que el vendedor asuma parte de la transferencia si el coche tiene detalles por arreglar.
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Si eres vendedor, puedes ofrecer pagar la tasa de tráfico o la gestoría como gancho si tienes prisa por vender.
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Siempre, deja claro en el contrato quién se hace cargo de qué, para evitar malentendidos después.
Y recuerda: si el trato es entre amigos, familiares o conocidos, aún más importante dejarlo todo por escrito. Por experiencia, es donde más malentendidos surgen.
Conclusión: Lo que debes tener claro antes de cerrar la compraventa
La transferencia de un coche no es un trámite menor. No solo implica dinero, sino también responsabilidades legales. Lo más importante que debes recordar es:
- La costumbre general dice que el comprador paga la transferencia, pero puede acordarse lo contrario.
- Hay varios costes involucrados: ITP, tasa de tráfico y posible gestoría.
- Asegúrate de que todo quede bien claro en el contrato de compraventa.
- Si compras en un concesionario de coches de segunda mano en Málaga como Autos J del Paso, pregunta si la transferencia está incluida.
- Evita los líos: haz el trámite bien, a tiempo y por los canales oficiales.
Comprar un coche de segunda mano puede ser una gran decisión… siempre que sepas quién paga la transferencia de un coche.
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